Introduccion al Manejo Defensivo

El manejo defensivo constituye el conjunto de técnicas de conducción orientadas a prevenir accidentes como así también disminuir sus consecuencias. Los accidentes son evitables en un 99% de los casos. De acuerdo a las estadísticas, alrededor de un 90% de las causas de los mismos son errores humanos, un 7% se deben a fallas mecánicas y el 3% restante a factores externos. El manejo defensivo se basa en la premisa de que conducir un vehículo es una actividad de tiempo completo, que no admite distracciones.

 

Se requiere que quien conduce lo haga responsablemente, analizando en cada oportunidad si sus capacidades están en condiciones (horas suficientes de descanso, no ingerir sustancias que alteren los reflejos, y otras), de modo de no poner en riesgo la propia vida y las ajenas.

Todas las técnicas están basadas en la observación atenta de las maniobras de otros conductores, así como en dar claro aviso de las propias intenciones (adelantamiento, giro, etc.) Para el aprendizaje de las técnicas de manejo defensivo, se establece una clasificación por tipo de choque:

choque con el vehículo de adelante.
choque con el vehículo de atrás.
choque frontal con otro vehículo
choque en intersecciones.
choque al adelantarse a otro vehículo
choque al ser rebasado por otro vehículo.
Entre las acciones tendientes a prevenir el impacto con un vehículo de adelante, se deben considerar cuestiones como:

Conservar una distancia prudente, respetar el tiempo necesario para el frenado considerando el tiempo de reacción.

Este último es el que demora un conductor en comenzar a accionar el pedal de freno, a partir del momento en que percibe el peligro.

Se considera cauteloso estar distanciado por lo menos dos segundos del automóvil que precede al propio. Esto se calcula fácilmente, estableciendo un punto de referencia (un cartel un puente, etc.), por el cual deberán pasar ambos vehículos con esa diferencia de tiempo.


Para prevenir un choque desde atrás:

Identificar claramente el vehículo que va detrás, sus posibles maniobras y considerar qué intenta hacer. Al respecto, las normas de seguridad son:

Ajustarlos espejos a la visión del conductor, y chequearlos con frecuencia.
Conocer los puntos ciegos del propio vehículo, es decir aquellos lugares del vehículo en los cuales puede haber objetos que obstruyan la visión obtenida a través de los espejos retrovisores.
Ajustar el apoya-cabezas a la altura correcta: el extremo superior del mismo debe quedar a la altura de una línea imaginaria desde los ojos pasando por encima de las orejas.
Utilizar el cinturón de seguridad, (aunque se circule dentro de la ciudad)
Al estar detenido en una intersección, bombear el pedal de freno para llamar la atención de quien viene detrás, o utilizar las balizas intermitentes.
Al circular por la ruta, adelantarse utilizando el guiño del lado derecho para indicar la maniobra al vehículo de atrás.
Al estar momentáneamente , ante un semáforo u otra indicación, evaluar si es conveniente mantener el freno presionado o libre, al tiempo que se evalúa cuál es la zona de menor peligro para dirigirse en caso de ser golpeado desde atrás.
El choque de frente es el impacto más peligroso, siempre debe ser evitado aún a costa de producir otro choque.
Observar siempre hacia adelante, mirando las posibles obstrucciones que podrían hacer que el vehículo que viene por la mano contraria se desvíe introduciéndose en la propia.
En las vías de doble mano debe conducirse siempre ligeramente sobre el carril derecho, facilitando la escapatoria al impacto de frente. En caso de emergencia, siempre hay que dirigirse hacia la banquina del lado derecho, nunca hacia el otro lado, que es el escape natural de quien va por la mano contraria. Extremar las medidas de precaución al ingresar en una intersección: de acuerdo a lo indica la ley, se debe reducir la velocidad hasta 20 km/h (recuerde lo indicado al hablar de distancias de frenado: entrar a una velocidad de 40 km/h significa necesitar 16 metros para frenar, mucho más que el ancho de una bocacalle.
Apoyar el pie en el freno, para disminuir el tiempo de reacción.
Observe hacia ambos costados, siempre primero hacia la izquierda y luego hacia el otro lado.
Se ha comprobado estadísticamente que el 80% de la población recibe más información del costado derecho, por lo que hay que entrenar la visión contraponiéndose a la tendencia natural para obtener imagen más completa.

Por otra parte, el conductor va protegido del lado izquierdo sólo por la puerta de ese lado, mientras que para un impacto de la derecha cuenta con una importante estructura que lo protege.

La maniobra de adelantamiento es la más peligrosa en la conducción diaria, y muchos accidentes se producen por tomar decisiones en momentos inadecuados.

Evaluar la necesidad de la acción, considerando los riesgos.
Observar a través de los espejos retrovisores, si otro vehículo no intenta ejecutar simultáneamente la misma maniobra.
Avisar al conductor de adelante con guiño de luces altas y toque de bocina.
Colocar el guiño izquierdo y asomar ligeramente la parte delantera del automóvil para mejorar la visibilidad hacia adelante.
Si se visualizan detalles del auto que circula en dirección contraria, no se debe intentar la acción de sobrepaso. (ej: las dos luces delanteras bien separadas).
Incrementar la velocidad del automóvil, abriendo el radio lateral, al adelantarse
Observar por el espejo retrovisor central, si aparece una imagen completa del automóvil que acaba de pasar, colocar el guiño del lado derecho, y suavemente retornar al carril.
Manejo Defensivo

¿Qué se entiende por manejo defensivo?

Podríamos decir, que el manejo defensivo consiste en una serie de buenos hábitos mediante los cuales se llega a evitar, colisiones, atropellos, vuelcos, y toda clase de accidentes de tránsito. Así entonces, manejar a la defensiva consiste en conducir, previendo todas las situaciones de peligro originadas:

Por actos inseguros del conductor, tales como: fatiga, distracción, visibilidad, etc.
Por actos inseguros de otros conductores, tales como: los anteriores, así como manejo peligroso e inseguro.
Por condiciones adversas que muchos conductores consideran imprevistas, tales como lluvia, neblina, viento, desvíos, etc.
¡ Recuerde! Su precaución puede salvar su vida y la de los imprudentes. De conformidad con lo anterior, no se justifica que un conductor argumente que el accidente se produjo porque él no se imaginaba, que el otro conductor haría una maniobra inesperada. Resumiendo podemos decir que quien conduce a la defensiva debe:

ESPERAR TODO, IMAGINARSE TODO, SUPONERSE TODO.

En síntesis: MANEJAR A LA DEFENSIVA SIGNIFICA SER PRUDENTE EN EXTREMO, EVITAR TODO EXCESO DE CONFIANZA en:

Sí mismo: Cuando se considera un conductor experto, de gran habilidad, y se hace alarde de no haber tenido accidentes , el accidente, pero no tuvo la habilidad de haber evitado el accidente, responsabilizando del mismo al otro conductor o a su vehículo, que a última hora le falló.
En el otro conductor: a quien sin conocerlo, lo considera un buen conductor, incapaz de cometer errores.
En su vehículo: considera que lo puede sacar de situaciones apuradas ya que sus respuestas son muy buenas: rápida aceleración, grado de viraje, ajuste de frenos, etc., olvidándose de que esas respuestas no las da el vehículo por sí solo. Debe haber alguien tomando decisiones y accionándolo. Condiciones Adversas: Son todas aquellas condiciones que tiene el conductor en su contra al guiar su vehículo, tales como:
Condiciones del vehículo: El vehículo debe ser objeto de un mantenimiento adecuado. Con frecuencia debe cambiarle el aceite del motor, de la caja de velocidades y de dirección, así como mantenerlo debidamente engrasado. Es necesario revisarlo diariamente:
Nivel de aceite
Líquido de frenos
Presión de llantas (incluyendo repuestos)
Sistema eléctrico, limpiaparabrisas
Cambio de luces y luces direccionales
Freno y luz de freno
Condiciones del conductor: Conducir es una labor que requiere que la persona que lo haga se mantenga en buenas condiciones físicas y mentales. Debe tenerse presente que lo que más afecta el buen estado físico del conductor son los problemas de visibilidad, a causa de problemas visuales en el conductor. Debe tenerse presente que en la conducción intervienen los procesos de:
Percepción: vista, oído, tacto, olfato.
Intelección: procesamiento de lo percibido con los conocimientos, experiencias y aprendizaje.
Volición: como resultado del proceso de intelección, debe tomarse una acción, que corresponde a la voluntad del individuo o conductor.
También la condición física del conductor puede verse afectada por la fatiga, la que origina el sueño, que también puede ser causado por contaminación o intoxicación (gases provenientes del motor), o bien por drogas. Conviene en esta oportunidad hacer la aclaración de que drogas no sólo son los alucinógenos, sino también todo preparado farmacológico. Así entonces debe tenerse cuidado con medicamentos prescritos por el médico, tales como:
Antihistamínicos: Usados en tratamiento de gripe u otras enfermedades.
Anfetaminas: Estimulantes usados para contrarrestar el sueño. Debe tenerse presente que la menor forma de contribuir a reducir el sueño, en forma natural, es descansando. Es preferible descansar por un rato, y no por una eternidad.
Barbitúricos: productos que producen sueño, el cual puede ser eterno. Tranquilizantes: productos utilizados para contrarrestar estados depresivos o eufóricos. Distorsionan la percepción de distancia, espacio y tiempo en la conducción.
Accidentes originados por incapacidades físicas: diabetes, mareos, hipertensión, desmayos, amnesia. Mediante estudios realizados se ha descubierto que las personas con antecedentes médicos tuvieron dos veces más accidentes que quienes no tenían.
Alcohol: Su consumo y perjuicios requieren un trato especial. Cigarrillos: aparte del daño orgánico, su encendido o una brasa suelta, pueden dar lugar a un trágico accidente. El sueño no sólo puede ser causado por la fatiga, sino también por excesos en la comida, especialmente comer harinas, o alimentos que la contengan, así como bebidas carbonatadas cuando se conduce.
Aparte de las buenas condiciones físicas que debe observar el conductor, también las buenas condiciones mentales son básicas. Fatiga Emanaciones de gases Drogas Exceso de comidas Durante el día:
Exceso de comida Fatiga Emanaciones de gases del motor, el calor ambiental, drogas. Algunas actitudes de la mente del conductor afectan su conducta, convirtiéndolo en un peligro. Dentro de ellas podemos citar las siguientes: PROBLEMAS MENTALES O EMOCIONALES
El exhibicionismo: Al conducir, los exhibicionistas tratan de demostrar habilidades poco corrientes, con las cuales quieren llamar la atención de otras personas (conducir con una mano, manejar a altas velocidades, hacer ruido con bocinas o pitos, quitar el silenciador, etc.). Evite usted imitar a estos conductores, recuerde que los circos son para los payasos, y las carreteras para los buenos conductores.
Temeridad: El conductor temerario es audaz, atrevido y se arriesga imprudente e irresponsablemente. También se encuentra con frecuencia esta característica en el comportamiento de los jóvenes. Tanto en jóvenes como en adultos esta actitud se acentúa más por efecto del licor. Conduzca con calma: "vale más perder un minuto en la vida, que la vida en un minuto" Negligencia: Se presenta en los conductores descuidados, perezosos, quienes no revisan sus vehículos, no se concentran en la conducción, y guían con descuido ¿Cuántas veces le han estado hablando, y usted no ha escuchado lo que le dicen?
Cólera: Un conductor colérico, sufre una alteración en su conducta normal, se torna agresivo y peligroso, y se transforma en una máquina de muerte, cuando está apresurado y se encuentra con el paso cerrado por otros vehículos, o con espacios ajustados y difíciles. Como reacción no respeta las disposiciones de la Ley y reglamentos, así como la vida y el derecho ajeno. La cólera puede tener muchos orígenes, pero sin importar de dónde provengan, siempre causará problemas en la carretera.
La Distracción: Es la fijación en la mente de una idea o cosa que la aparta del objeto al que debía aplicarse. Es bien sabido, y probado está, que un conductor puede llevar su vista fija en la vía, y sus acompañantes tienen la sensación de que está muy atento a todo lo que está sucediendo en la vía, pero en realidad su mente está muy lejos de la carretera. Cuántas veces están en la carretera, pero un simple pensamiento nos aleja de la carretera por fracciones de segundo; en esa fracción podría haber ocurrido un accidente. El conductor distraído, puede estar pensando en problemas o compromisos económicos, o problemas personales o familiares, o del trabajo, los que constituyen una desviación de su foco de atención. Abandona así la conducción con concentración mental y lo hace en forma automatizada, y cuando se requiere pensar y actuar, se hace tardíamente porque su mente está ocupada en otro asunto.
Estas son las reglas para mantener la atención:

Cuando el vehículo esté en movimiento, mantenga los ojos también en movimiento. En la ciudad debe mirar cuando menos 100 metros adelante, en carretera debe tratar de abarcar 300 metros adelante. Es necesario tener una buena visión de la parte trasera del vehículo y a sus lados, para ello debe utilizarse el espejo retrovisor interior y los laterales. Los ojos deben estar moviéndose, pasando la mirada por el panel de instrumentos de medición, a los espejos, así como sobre la carretera y la mirada abriéndose hacia los lados de la misma, tratando de descubrir cualquiera señal de movimiento. Así usted evitará fijar sus ojos en un solo punto, evitando hipnotizarse usted mismo con la monotonía del paisaje.

Distracciones al Conducir:

Escuchar la radio
Buscar un cigarrillo
Conversar y mirar directamente a interlocutor
Buscar el encendedor
Contemplar el paisaje
No pensar en la conducción
Atender una puerta que se abre
Hablar por teléfono celular
Ligereza:

Esta actitud conduce a accidentes. El conductor ligero se caracteriza por:

No distingue las variantes que pueden haberse producido en el mismo tramo de carretera entre un momento y otro.
No se adapta al medio. Conduce todos los días y a toda hora en igual forma.
Tiene excesiva confianza en él y su vehículo.
Vanidad:

Esta es otra actitud parecida a la anterior, y se distingue por:

Desprecio por los demás conductores
Mira nada más los errores en los otros
No admite que lo adelanten
No acepta correcciones
La susceptibilidad:

El conductor susceptible es delicado, se molesta por cualquier cosa, y su conducta se altera, convirtiéndose hasta en agresivo.

La agresividad:

Proviene de un desorden de la conducta. Adelanta por la derecha, corta el paso, suena la bocina, hace señales insultantes, grita e insulta. Este tipo de conducta se presenta también cuando la persona ha tenido un disgusto en su hogar o en el trabajo, y descarga su ira contra otras personas. El conductor joven se torna agresivo. El doctor Need Willar, en un artículo especial para la Revista Salud Mundial, de la OMS, refiriéndose a la cantidad de accidentes en conductores jóvenes dice: "Los conductores jóvenes, principales causantes de accidentes, buscan un modo de afirmar su personalidad, y creen haberla encontrado en la potencia de su vehículo (automóvil o motocicleta). Esa afirmación se convierte fácilmente en actitud agresiva al conducir. CONDUCCIÓN NOCTURNA A pesar de que en la noche conducen menos personas, en ese horario suceden más accidentes que en el día. Al caer la tarde y durante la noche ocurren aproximadamente el 80% de los accidentes registrados durante las 24 horas. Si bien es cierto que no es lo mismo conducir de día que de noche, hay conductores que no se dan cuenta de la diferencia, y conducen en la noche en la misma forma en que lo hacen durante el día.

Básicamente la conducción nocturna depende de: La velocidad La visibilidad del conductor La iluminación Velocidad: Debe mantenerse a la mitad de la que se usa en el día, y si está lloviendo debe reducirse aún más, dentro del proceso de adaptación.

La velocidad debe estar en relación con el alcance del cono de luz y el tiempo que se tarda en recorrer ese espacio.

Visibilidad:

En la noche se ve el 50% de lo que puede verse en el día. Los peatones se ven menos en la noche, especialmente si no llevan ropas claras.

Si usted tiene problemas de visión nada más que en la noche, eso indica que usted debe abstenerse a conducir en la noche, puesto que padece la ceguera nocturna.

Evite mirar directamente al lado izquierdo cuando venga otro vehículo en sentido contrario que traiga luces altas y largas. Así usted no será deslumbrado o encandilado, lo que le provoca una pérdida momentánea de visión que dura fracciones de segundo, conocidas como tiempo de recuperación. Este tiempo en personas jóvenes es menor, en tanto que para los conductores entrados en años es mucho mayor.

No debe perderse de vista que durante el tiempo de recuperación el vehículo está en movimiento, lo que constituye un eminente peligro.

Excelente artículo tomado de la web : www.mardelautomotor.com

 

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