Prevención: los niños también cuentan

 

 

 

LA PREVENCION DE ACCIDENTES EN CENTROS DESTINADOS A LA INFANCIA

La definición de escuela segura tiene en España tantas definiciones como decretos y normativas, ni con el estricto cumplimiento de todas ellas se puede conseguir un espacio adaptado a las necesidades cognitivas, motrices y psicológicas de los niños, consiguiendo que se desarrollen de forma natural, sin interrupciones por secuelas derivadas de una falta de previsión (accidentes), preservando su integridad física y psíquica, y donde los profesionales puedan llevar a cabo su tarea: el desarrollo de los proyectos educativos y las actividades programadas

De profesión auditora de riesgos infantiles, M Ángeles Miranda, responsable de la plataforma asociativa LOGIEDUCA (Asociación Nacional de Seguridad Infantil) viaja por todo el país observando centros educativos, poniendo la mirada crítica que necesitan estos espacios en función de los menores a los que acoge y dotando de herramientas en forma de soluciones a los equipos profesionales para que sus centros, al margen de las normativas y decretos y de la mirada más o menos critica del inspector de turno, pueda definirse como una Escuela Segura con certificado incluido.

 

Focalizando las acciones preventivas en una escuela de primer ciclo de infantil (0 a 3 años), Intentaré redactar en 10 puntos simples, siempre bajo la Norma de oro por excelencia y que es el punto sobre el que se basa el resto y se define así:

 

1. Zona de Seguridad: Es aquel espacio comprendido entre el suelo y 1,20 m de altura de toda la instalación y los accesos (incluyendo la zona de tránsito y la de uso habitual), donde no deben existir elementos peligrosos accesibles a los niños o que puedan causar daño físico o psíquico.

 

2. Accesos: la delimitación del centro y el control de accesos debe preservar la seguridad de los menores, protegiéndolos de extraños y de elementos que puedan causarle un accidente. (Por ejemplo, las vallas delimitadoras de los centros en pocos casos se encuentran reguladas por decretos, podemos encontrar desde vallas escalables, o con una distancia entre barrotes superior a los 10 cm, lo que pude causar que el menor introduzca la cabeza entre ellos).

 

3. Instalaciones generales: bajo esta denominación podemos englobar los siguientes apartados:

 

a. Suelos: ligeramente blandos, en función de las necesidades que requieran las actividades que se realizan en cada espacio se aumentará el nivel de amortiguación de los mismos. (Por ejemplo: no es lo mismo la actividad de los rincones en el aula, que la psicomotricidad o el suelo existente bajo un tobogán).

b. Paredes: teniendo en cuenta el desarrollo de las habilidades motrices hasta la consecución de las mismas, las caídas y los golpes son constantes, por lo que se deben proteger de forma que se minimicen las consecuencias de dichas caídas.

c. Puertas: en función del espacio al que derivan, éstas deben evitar la accesibilidad a la manipulación infantil, lesiones por atrapamiento de extremidades o por golpes contra vidrios, heridas y cortes a consecuencia de la rotura de vidrios y facilitar el acceso del adulto en caso de emergencia (por ejemplo, he encontrado en escuelas infantiles que las puertas de acceso al aula eras inaccesible a los menores, ya que la maneta se había situado de forma correcta a 1,40 m de altura y las que daban acceso a los espacios como cocina o limpieza y situadas en la zona de tránsito infantil eras totalmente accesibles)

d. Ventanas: inaccesibles a la manipulación infantil, no solo a su apertura, también a su hoja si esta permanece abierta y evitar siempre la disposición de los equipamientos de forma que no facilite la escalada. (por ejemplo en la zona de sueño, la disposición de las cunas nunca deben situarse debajo de una ventana, ya que la altura del niño cuando se pone de pie en ésta la hace accesible, estos problemas son de base de proyección y construcción del centro)

e. Escaleras y desniveles: todos los desniveles deben ser salvables para los niños que acoge la escuela infantil, el resto debe estar delimitado e inaccesible a la manipulación infantil.

f. Enchufes: los que no se sitúen por encima de la zona de seguridad, deben disponer de protecciones infantiles, en ningún caso pueden ser accesibles a los menores, pero no debemos olvidar que todos los dispositivos electrónicos y los cables derivados también deben situarse por encima de esa zona. (Por ejemplo hay escuelas que ubican el dispositivo electrónico por debajo de la zona de seguridad ya que el equipamiento así se ha dispuesto, dejando al alcance de los niños la manipulación de los cables y del dispositivo).

 

4.Instalaciones especificas: totalmente accesibles, espacios conectados (asistenciales y de actividades) con las características de:

 

a. Visuales: atender una necesidad básica en particular no debe implicar la pérdida de contacto visual con el grupo en general.

b. Específicos: deben existir espacios diferenciados y adaptados para cada asistencia concreta y para actividad programada.

c. Polivalentes: espacios preparados a acoger a niños de diferente nivel y con distintas necesidades.

 

5. Equipamientos: los elementos que componen una escuela infantil, sea cual sea su utilidad (asistencial, lúdica y/o educativa) deben ser específicos para el desarrollo de su función, adaptados a las destrezas y habilidades de los niños, a sus medidas antropométricas y cumplir con las normativas vigentes. No se puede incluir equipamiento que no esté estrictamente pensado para los menores a los que va destinado y por supuesto jamás permitir la entrada de objetos desde el exterior que, con muy buena fe por parte de las familias, puede suponer un riesgo para uno o el resto de menores. (Por ejemplo juguetes que no tengan el marcado CE, peluches, piscinas, etc.)

 

6. Evaluación/auditoria de riesgos infantiles: ni con el estricto cumplimiento de todas las normativas y decretos vigentes se asegura una instalación adaptada y segura, las herramientas que a nivel organizativo y de gestión, la planificación del mantenimiento, la prevención eficaz y concreta, solo lo ofrecen las evaluaciones de riesgo infantiles realizadas por profesionales y el derivado informe con las soluciones precisas en función de la prioridad del riesgo.

 

7. Gestión del mantenimiento: la mayoría de lesiones que ocurren en un centro infantil son derivadas de un ineficaz o nulo plan de mantenimiento, en ocasiones se destina la partida presupuestaria a un lavado de imagen obviando las prioridades en función del riesgo que determina el informe derivado de las evaluaciones. El plan de mantenimiento debe establecerse bajo los criterios preventivos y paliativos según las prioridades, preventivo a través de los puntos críticos establecidos y paliativos, aquellos cuya urgencia así lo requieran.

 

8. Formación: el personal del centro infantil debe recibir formación de prevención de riesgos, esta cultura preventiva es inusual, ya que se le da más importancia a los primeros auxilios (que también deben formarse), antes que a evitar llegar a estos últimos. La integración de la cultura preventiva de forma natural en cualquier función desempeñada es una de las herramientas más eficaces para gestionar los riesgos

 

9. Emergencias: un Plan de Autoprotección debe contar con la implicación de todo el personal del centro, éste se debe diseñar bajo los preceptos de probables emergencias y siempre en función de las características de los niños. Aún de obligado cumplimiento, son muchas las escuelas infantiles de gestión pública que carecen del Plan de Autoprotección, su implantación y todos los ejercicios que ello implica.

 

10. Vía pública: no puede quedar exenta de una auditoria vial, los entornos escolares deben tener en cuenta las necesidades de los menores y de sus familias, como por ejemplo que todos los niños deben ir en un SRI homologado a su peso y talla y para ello necesitan espacios exteriores donde poder realizar esta acción de forma segura y adecuada, así mismo las espacios públicos deben contar con señalización que informen a los conductores que se encuentran en un espacio frecuentado por menores y actuar en consecuencia.

 

El objetivo es conseguir un espacio adaptado a las necesidades cognitivas, motrices y psicológicas de los niños, consiguiendo que se desarrollen de forma natural, sin interrupciones por secuelas derivadas de una falta de previsión (accidentes), preservando su integridad física y psíquica, y donde los profesionales puedan llevar a cabo su tarea: el desarrollo de los proyectos educativos y las actividades programadas

 

AUDITORIAS DE RIESGO INFANTIL

El estricto cumplimiento de la legislación vigente referida a la instalación, la actividad, el contenido, así como la incorporación de los planes de evacuación y emergencia, de autoprotección y de prevención de riesgos laborales, no aseguran la prevención integral del centro: los factores organizativos y de gestión, la planificación del mantenimiento, las posibles eventualidades e imprevistos y sobretodo el uso y desgaste de la instalación y los elementos que la componen influyen en la variación del nivel de riesgo y en consecuencia en la accidentalidad infantil.

Por todo ello para conseguir las máximas garantías de éxito en la prevención integral y obtener las herramientas adecuadas para la correcta gestión del riesgo, de forma que repercuta en los siguientes beneficios

- obtener espacios adaptados a los niños, a los proyectos y las actividades.

- Optimizar la gestion y la organización, facilitar el trabajo de los profesionales dedicados a la infancia y mejorar así sus condiciones labores, incluidos los riesgos de accidente o enfermedades derivadas de su función

- Implicación y coordinación de todos los agentes implicados en la adopción de la cultura preventiva de forma integrada.

- Rentabilizar y optimizar los recursos y presupuestos, mejorando la gestion del mantenimiento.

- Ofrecer un valor añadido al centro mediante la implantación de certificados y normas de calidad.

- Y sobre todo la notable reducción de la siniestrabilidad infantil

 

Es preciso establecer mecanismos de evaluación y análisis que detecten los puntos críticos y ofrezcan soluciones a los defectos de forma prioritaria en función del nivel de riesgo que éstos generen y siempre bajo la óptica de las circunstancias y peculiaridades del agente, el entorno y el sujeto.

 

M Ángeles Miranda Martínez: Asesora y auditora en Prevención de Riesgos Infantiles. Vicepresidenta de la Asociación Nacional de la Seguridad Infantil, responsable de seguridad en centros infantiles. Miembro del Comité Técnico de AENOR para la elaboración de la Norma UNE 172402:2011. Autora de la Guía de Seguridad para centros infantiles de 0 a 3 años (AENOR Ediciones), autora de los contenidos de seguridad infantil de la Guía para Proyectar y Construir Escuelas Infantiles (FEMP y Ministerio de Educación)

Fuente: Prevencionar. com

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