Prestigio de una empresa: sus Vigilantes de Seguridad

Por : Econ. Christian Flores A.

Gestor en seguridad Corporativa

No hace muchos días, me encontraba tomando café con un amigo Gerente de operaciones de una de las más importantes empresas de seguridad en el Perú; quienes me manifestaba que muchas empresas de seguridad física se estaban “tirando al piso” con referencia a los precios y que ellos querían dar “calidad” a quien los contratara.

 

 

Al transcurrir el tiempo dentro de las instalaciones, entraba una persona con atuendo militar, y me dio pena el ver el estado de su uniforme: sin gorro, con el traje de campaña desaseado y las botas sucias, alejado de la marcialidad que caracteriza a este Cuerpo. Evidentemente no pertenecía a una unidad armada, cuyos mandos hubieran impedido su salida del lugar de trabajo en esas condiciones.

Se pensará al leer esta columna ¿qué tiene que ver el vigilante de seguridad con una persona con atuendo militar?, pues bien, creo que mucha, en lo que debe entenderse por “apariencia”.

Cuando una persona común y corriente observa a uno de sus soldados, vestidos de pulcro uniforme, con su arma reluciente en el cumplimiento de su deber, cuando se le ve desfilar muy gallardamente en los desfiles militares o cuando se observa el protocolo estricto en los relevos de guardia, se piensa inmediatamente que con soldados como aquellos estamos bien defendidos.

Lo mismo ocurre con el vigilante de seguridad. Cuando se les ve a la entrada de una empresa y/o establecimiento, con los pantalones planchados, la chaqueta sin arrugas, los zapatos limpios, la cara afeitada, su arma bien implementada y observando con minuciosidad todo lo que entra o sale de las instalaciones. Cuando comprobamos que el visitante es tratado con amabilidad, pero con firmeza, haciéndole ver cuáles son sus derechos y obligaciones, se piensa inmediatamente que aquel edificio se encuentra perfectamente protegido, y que dentro del local, no se realizan actividades sino importantes.

Pues bien un “Vigilante de Seguridad”, mide la confianza que se puede tener sobre esa empresa que protege, derrumbándose la apreciación cuando le aparece al visitante un “profesional” (por decir algo), mal vestido y cuya defensa es enfrentarse verbalmente con las personas a las que deben proteger con su única presencia. Miro con horror cuando el arco detector de metales de algunas empresas “pita”, en cuyo momento varios improperios y maltratos caen sobre el infortunado.

Estimados colegas en el ámbito de la seguridad, esperamos que te haga reflexionar el presente artículo y que no lo estés haciendo mal, ya que ustedes llevan la razón de ser del negocio y son la esencia de lo que debe ser una empresa de seguridad.

 

Autor del artìculo : Econ. Chistian Flores Aquije

Seguridad Portal Web – www.seguridadportalweb.com