EN LA MADRUGADA DE UN VIERNES -13 de Agosto de 1993


Primera Parte

04:04 hs.

En una casita de la Villa Militar, un barrio cercano al Aeropuerto Nacional de Carrasco, suena el teléfono con un timbrazo largo e impertinente. El dueño de casa atiende semidormido, pero pronto se despierta del todo.

"Buenas noches, mi Capitán. Teniente Malaquín, Oficial de Servicio.Acaba de llegar una llamada informando de un incendio muy importante en el Palacio de la Luz. Bomberos informa de varios muertos y que en la azotea del edficio hay varias personas y que solicitan apoyo de helicópteros".

Mientras el Oficial habla, el recién despierto hace su composición de lugar:

-Muy bien; hágame el favor, llame al Teniente Recoba y dígale que voy a buscarlo...

 

Con gestos rápidos, el Capitán (Av) Jorge W. Jackson, un hombre alto y delgado, viste un par de vaqueros y ropa de abrigo, y tras una ligera higiene, sube a su auto y arranca. Como Jefe de Operaciones del Grupo 5 de Helicópteros, sabe que antes de llamarlo a él, el Oficial de Servicio debe haber llamado a la tripulación de guardia, pero él sabe también que esa tripulación está calificada solamente en máquinas UH-1H, un monomotor.

Un incendio de las proporciones que dicen que tiene éste, puede ser extremadamente peligroso para un helicóptero monomotor, por peligro de ingestión de aire caliente que provoque un paro en la turbina.

Pero el Grupo 5 tiene también helicópteros Bell 212 bimotores, mucho más confiables en una emergencia como ésta y él sabe que la tripulación de guardia no está calificada en esas máquinas. Por eso asume la responsabilidad de ser él mismo quien vuele el helicóptero de auxilio, junto al Teniente Recoba, hombre de vasta experiencia.

04:20 hs.

El Escort frena bruscamente delante de la casa, donde el Teniente 1º (Av) Bernardo Recoba está esperando, ya vestido con su mono verde de vuelo. Al llegar a la Base 1, el coche devora los últimos metros antes de detenerse delante de las instalaciones del Grupo. Mientras Jackson corre a su cuarto para cambiarse, el Tte. Recoba, un morocho de gran bigote, se dirige a grandes zancadas hacia la plataforma donde varios mecánicos se afanan alrededor de un helicóptero blanco y azul, que tiene la insignia de una abeja pintada en el montante de la puerta delantera.

04:28 hs.

Se reporta presente el último Oficial que faltaba de los pilotos del Grupo 5, que habían comenzado a ser llamados en su totalidad a las 03.55, dos minutos después de que el Oficial de Servicio recibiera el pedido de apoyo.

04:30 hs.

El Capitán Jackson y el Capitán (Av) Huber Togni, con los guantes y los cascos en la mano, mantienen un breve diálogo con el Oficial de Servicio, quien los pone al corriente del último informe que está trasmitiendo por teléfono el Oficial Rodríguez del Cuerpo Nacional de Bomberos. Entretanto, las radios de Montevideo están informando de la situación, pero algunas de ellas están dando datos pavorosos: se habla de veinticinco personas en la azotea del edificio.

04:37 hs.

Los Capitanes Jackson y Togni, quien dirigirá desde tierra la operación, suben al helicóptero que ya está con los motores en marcha, piloteado por el Tte.1º Recoba. Los Cabos Luis A.Curcho y José M. Villarrueta, quienes operarán los equipos de auxilio, ya están a bordo, junto con un Bombero del Cuartelillo del Aeropuerto.

04:40 hs.

En medio del estruendo de sus motores a turbina y el huracán de las palas, el helicóptero FAU 030 deja el suelo y volando a centímetros del suelo se desliza a lo largo de las taxiways, hasta llegar a la entrada de la plataforma, donde Recoba da potencia y el helicóptero se lanza hacia el cielo. Han pasado sólo treinta y seis minutos desde que el teléfono sonó en la casa del Capitán Jackson.

 


04:45 hs.

Con la antena del Canal 4 a la vista, el helicóptero vuela con rumbo 270º a 500 pies de altura. Dejando la antena a la izquierda, enfila hacia el Palacio Legislativo, con sus mármoles brillando iluminado por los reflectores de la calle. Detrás del Palacio, aparecen algunos puntos rojos, cuya forma y color cambian constantemente.

04:48 hs.

Los puntos rojos se transforman en una hoguera de pesadilla, con lenguas de fuego brotando incontenibles de los agujeros que fueran ventanas en el Palacio de la Luz. El helicóptero deja el edificio a su derecha y vira hacia la bahía, buscando el espacio para el aterrizaje en la zona naval de los Fusileros Navales, pero la poca visibilidad lo hace buscar un lugar más aparente, hasta que encuentra un espacio para aterrizar junto al Muelle de Escala, detrás del edificio principal del Comando de la Armada.

04:50 hs.

El helicóptero aterriza sobre la explanada de adoquines y el Capitán Togni salta a tierra. Se aproxima un coche patrullero de la Policía y tras breves palabras, el Capitán Togni se hace cargo del vehículo para trasladarse hasta la zona del incendio. El conductor prende los faros de emergencia y toma por la rambla portuaria, buscando un lugar para área de aterrizaje del helicóptero y que sea seguro para la operación de las ambulancias que deberían evacuar a los previsibles heridos.

05:00 hs.

En un espacio junto al espejo de agua de la bahía, entre la Rambla portuaria que allí hace una curva y la orilla, Togni detecta un espacio apropiado para el aterrizaje del helicóptero y la operación de las ambulancias. Un alto cerco de alambre tejido y un portón impide el acceso, pero los elementos de Radio Patrulla creen en aquello de “a grandes males, grandes remedios”.  Detienen un enorme camión Scania Vabis y le piden al conductor que derribe la cerca y el portón.

El chofer avanza lentamente hasta tocar el portón y entonces pone primera y acelera. El portón y la cerca de alambre quedan a un costado, transformados en un montón de escombros metálicos. Ahora, la Policía corta el tráfico hacia la Rambla Portuaria y procede a traer las ambulancias que van tomando posición sobre la Rambla, mientras se instalan luces estroboscópicas y señales fumígenas para señalar la zona de aterrizaje.

A la carrera, el Capitán Togni llega hasta una esquina del edificio en llamas y mantiene una breve conferencia con el Subjefe de Policía de Montevideo, para determinar cuántas son y dónde están las personas refugiadas en la azotea. Con un equipo de radio sintonizado en la frecuencia del helicóptero en la mano, Togni le comunica al FAU 030 que se aproxime a la zona preparada para la operación.

05:03 hs.

Utilizando el faro de búsqueda para iluminar los alrededores, el FAU 030 aterriza en la zona balizada y frenéticamente, descarga el material de auxilio no imprescindible. El Cabo Villarrueta queda en tierra para preparar el material, pero suben dos Bomberos, el Subcomisario Walter Alzugaray y el Bombero de 1ª. Carlos Caravaca.

05:04 hs.

La Policía avisa al Hospital Policial que adopte las medidas necesarias para una posible recepción de sobrevivientes y que preparen el helipuerto.

05:10 hs.

El helicóptero FAU 030 decola nuevamente y volando sobre la bahía, procura colocarse con la proa orientada hacia el viento, que en esos momentos sopla de los 320º con una intensidad de 15 a 25 kilómetros.
Volando a 500 pies indicados, el 030 comunica que no puede ver la posible zona de rescate en la azotea, pues el humo es denso. Las corrientes de aire que genera el fuego cada vez más intenso, hacen que el humo tenga una conducta muy errátil, cubriendo toda la zona como un fúnebre palio.

Con el faro de localización encendido, los pilotos del helicóptero tratan de buscar referencias para dirigir el aparato hacia la zona donde se presume que puedan haberse refugiado los sobrevivientes. Esto se hace sumamente difícil, pues la oscuridad impide ver los cables de sujección de las varias antenas que hay en la azotea y el humo espeso disminuye más aún la visibilidad.

05:30 hs.

Con la radio en la mano, el Capitán Togni se acerca al edificio en llamas, para guiar al helicóptero en su aproximación. Alrededor de él cae una lluvia de vidrios rotos, desde las ventanas que explotan por el calor. Desde lo alto, cae un acondicionador de aire ardiendo que estalla al dar contra el suelo.

Las llamas son cada vez mas intensas y amenazan propagarse a la azotea, transformada hasta ese momento en el último refugio de varias personas, cuyo número real no ha podido aún determinarse exactamente.


"Para que otros puedan vivir" es lo que reza el emblema del Grupo No. 5 Helicópteros de la Fuerza Aérea Uruguaya. Sus pilotos hacen honor al lema.

Autor : Andrés Mata

Artículo tomado del sitio :   www.pilotoviejo.com

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